25 julio 2017

La Laguna Grande. Circo de Gredos.




Nos levantamos pasadas las 7 con tiempo suficiente para bajar a desayunar antes de salir hacia la ruta que teníamos prevista para hoy: el Circo de Gredos. 
Habíamos pasado bastante calor por la noche pero el abundante y variado desayuno del Parador, nos sirvió para coger las fuerzas necesarias para comenzar la jornada. 
Para llegar hasta la Laguna Grande en el Circo de Gredos debemos desplazarnos hasta un parking denominado La Plataforma

ACCESO A LA PLATAFORMA DE GREDOS. 

La Plataforma está a unos 12 kilómetros de la localidad de Hoyos del Espino y está perfectamente señalizada. 
En nuestro caso, viniendo del Parador de Gredos, el desvío se encuentra justo a la entrada del pueblo y se debe desviar a la derecha para atravesar la carretera principal y tomar dirección a la izquierda. 
Es Junio y lunes por lo que no tendremos que pagar para acceder hasta el kilómetro 12 donde se encuentra la famosa Plataforma
Es conveniente saber que para llegar hasta allí durante los meses de Julio, Agosto, primera quincena de Setiembre y todos los fines de semana del año, nos encontraremos una barrera a los 7 kilómetros donde se realiza una regulación del tráfico para evitar colapsos.

HORARIOS Y TARIFAS

  • el pago por el acceso se realiza durante Julio, agosto y primera semana de septiembre todos los días de lunes a domingo, de 8 a 20 horas 
  • Resto del año: solo fines de semana de 9 a 18 horas 

Precio (a partir del kilómetro 7): 
  • Peatones: gratuito 
  • Bicicletas: gratuito 
  • Motos y turismos: 2,5 euros 
  • Autocaravanas: 4,5 euros 
  • Autobuses: 11 euros 

Existen unas 150 plazas y una vez se completan, se cierra el acceso. Si se llega antes de los horarios mencionados, no se abonará cantidad alguna. 

Apenas había coches cuando llegamos a la Plataforma. 
Un grupo de cazadores acompañados de guardas, bajaban por la ladera cargando con unas cuernas de cabra montés de considerable tamaño. 
Una pista empedrada bastante incómoda da inicio a la ruta de La Laguna Grande de la que nos separan algo más de 6 kilómetros. Nos encontramos casi a 1800 metros de altitud y deberemos ascender hasta los más de 2200 que se encuentra el mirador de Los Barrerones


Siguiendo la ruta empedrada dejamos a la derecha el desvío al refugio de Reguero Llano para llegar hasta el prado de Las Pozas donde nos encontramos con el arroyo del mismo nombre que cruzamos a través de un puente de cemento.


A partir de aquí llega la parte más dura del recorrido aunque sin excesivas exigencias para todo aquel que sea aficionado a la montaña. 
Los piornales comienzan a tomar protagonismo en un paisaje que en estas fechas se encuentra teñido por el rabioso amarillo de sus flores. 




Llegamos hasta la fuente de los cavadores que se encuentra seca en estas fechas pero un curioso paisaje formado por los pináculos de piedra que han construído los excursionistas, llaman poderosamente nuestra atención. 


Algunos neveros residuales parecen querer anunciar que ya queda poco para llegar a la altitud máxima de una ruta que nos regala unas vistas impresionantes al circo de Gredos y sus cumbres aún nevadas. 
Abriéndose paso entre los abundantes piornos se muestran ante nosotros, de repente, unas vistas que te hacen enmudecer. 



Hemos llegado al Mirador de los Barrerones. Ya sólo nos queda bajar hasta la Laguna Grande donde se encuentra el Refugio de Elola pero antes nos entretenemos un buen rato admirando el paisaje y haciendo unas fotos a una cabra montesa que aparece entre las rocas. 


Estamos a finales de primavera y la ausencia de hielo y nieve facilitan en gran medida un recorrido que no entraña ninguna dificultad hasta llegar al refugio. En esta època del año nos bastará con llevar la ropa y calzado apropiada al tiempo que nos acompañe sin olvidarnos de una gorra o sombrero ya que las sombras brillan por su ausencia. 
Al bordear la laguna, observamos las cadenas que posibilitan su paso en invierno cuando las condiciones climatológicas no son tan favorables y la nieve y el hielo complican el paso. 


Al llegar al Refugio de Elola, descansamos un buen rato mientras nos deleitábamos con las vistas al Almanzor, el Morezón, los Tres Hermanitos, el Cuchillar de las Navajas, el Risco Moreno, La Galana, etc, etc. 
Muchos excursionistas utilizan el refugio para comer algo ya que suelen ofrecer incluso un menú diario aunque es aconsejable reservar si acudes en temporada estival o fines de semana. También es utilizado para dormir ya que dispone de dormitorios para pasar la noche. 

Los Tres Hermanitos

Almanzor

Refugio Elola y Almanzor de fondo


Era hora de desandar el camino para volver hasta la Plataforma donde nos esperaba nuestro coche. 
Había que subir de nuevo hasta Los Barrerones pero luego ya sería todo bajada. 
Cerca del final de nuestra ruta, en los alrededores del refugio de Reguero Llano, pudimos ver cómo numerosos buitres, águilas y cuervos descendían en picado hacia un punto no muy lejano donde sin ninguna duda, habían encontrado comida.  
Desconozco si habían descubierto algún animal muerto o hay algún comedero donde les arrojan carroña. 
De cualquier forma, todo un espectáculo ver cómo aparecían todo tipo de aves por los cuatro puntos cardinales. 

Buitre leonado

Nuestro recorrido acabó de nuevo al llegar a la Plataforma. 
Mi GPS marcaba que habíamos recorrido 13,8 kilómetros y habíamos empleado 6 horas y 45 minutos. 
Se puede hacer en mucho menos tiempo pero preferimos tomárnoslo con calma sacando cientos de fotografías y haciendo numerosas paradas para disfrutar plenamente de la ruta realizada. Hemos pasado calor pero el paseo ha cubierto nuestras expectativas sobradamente.

FAUNA
Antes de iniciar el recorrido me había fijado tres objetivos: intentar ver alguna cabra montesa, un sapo endémica de esta zona y una salamandra igualmente endémica del lugar pero viendo los calores que estábamos sufriendo, comencé a dudar de que fuera posible avistar ningún animal salvaje.
Quizás por ello me hizo más ilusión comenzar a ver algún ejemplar de cabra montesa por la zona de los Barrerones.


Cabra montesa y su cría


Cuando llegamos al borde de la Laguna, los cantos de los sapos  comenzaron a oirse pero no conseguía ver ninguno. Tampoco las salamandras se dejaban ver a pesar de que recorrí minuciosamente las orillas del lago. 
Sin embargo, a la vuelta, descubrí un buen grupo de sapos sobre la vegetación a ras de agua. Desconozco si se trataba del Sapo de Gredos u otra especie pero me mantuvieron un buen rato entretenido.



Y a pesar de que la salamandra no hizo acto de presencia, los abundantes lagartos y los numerosos pajarillos que pueblan la zona ( alondras, acentores, bisbitas, escribanos, collalbas, pardillos, tarabillas, etc, etc ) me tuvieron entretenidos durante todo el recorrido.

Collalba Gris

Pardillo

Acentor común

Acentor común





Aguilas, buitres e incluso una culebra que me dio un buen susto al aparecer bruscamente entre los piornales, completaron el abanico de especies que pude disfrutar durante el recorrido.

Mi ruta 




 

05 julio 2017

Parador de Gredos. Pinar de Navarredonda.


Llegamos a Gredos con la esperanza de que la altitud y el aire de la sierra significaran un notable descenso de las temperaturas que habíamos padecido en la capital abulense pero desgraciadamente, no iba a ser así.
Habíamos decidido alojarnos en el Parador de Gredos aprovechando una oferta vigente en este momento que nos permitiría alojarnos tres noches y pagar tan sólo dos ; el desayuno estaba incluído.
El Parador está ubicado en un entorno maravilloso pese a estar pegado a la carretera principal de la zona ( AV 941 ). 

Era la primera vez que me alojaba en este tipo de establecimientos pero como la cantidad a pagar por persona y noche, con desayuno incluído, no llegaba a 40€, decidí probar suerte.
He de decir a su favor que el trato por parte del personal fue correcto, los salones señoriales con un agradable sabor a antiguo ofrecían una estancia acogedora y desde sus terraza se divisaban unas excelentes vistas a la Sierra de Gredos. Así mismo, los desayunos resultaron muy completos y sabrosos.



video

El único punto en su contra, se hizo patente apenas entramos en la habitación. 

No es que fuera pequeña ni estuviera sucia, ni que su baño no se ajustara a lo esperado. El problema era que hacía un calor agobiante. El primer acto reflejo fue buscar el mando del aire acondicionado y ponerlo a tope inmediatamente pero mi frustracción crecía a medida que no lograba encontrarlo. Tras unos minutos de infructuosa búsqueda, fui consciente de que en la habitación no había ningún aparato de aire acondicionado ni salida de aire alguna.
No podía creer que en un Parador no hubiera aire acondicionado pero la recepcionista me lo confirmó cuando recibió mi pregunta al respecto. 

Me aseguró que el calor que estaba haciendo no era normal y que allí, incluso en los meses de verano, se necesitaba ropa de abrigo al atardecer, razón por la cual ninguna habitación disponía de aire acondicionado. 
La única solución que nos ofreció, ya que íbamos a pasar tres noches, era cambiar nuestra habitación en la última planta por otra en algún piso inferior ya que aseguraba que allí el ambiente era más fresco.
Estuvimos dudando pero finalmente decidimos quedarnos en la que nos habían asignado ya que pensábamos que a la altitud en la que nos encontrábamos tenía que refrescar por la noche. Errónea decisión....
Dormimos las tres noches con la ventana abierta con la esperanza de que la luna trajera consigo aire fresco pero lo único que conseguimos fue un notable incremento de ruidos provenientes del exterior (tráfico, ladridos y un molesto motor del edificio ).
Nuestra primera experiencia en Paradores no había sido todo lo placentera que esperábamos aunque seguro que si nuestra visita hubiera tenido lugar en invierno, nuestras sensaciones hubieran sido muy diferentes...

Eran casi las dos de la tarde cuando llegamos al Parador de Gredos así que tras acomodarnos, decidimos ir hasta el cercano pueblo de Navarredonda de Gredos, a unos dos kilómetros de donde nos encontrábamos. 

Tras tomar unas cervezas para refrescarnos y preguntar dónde podíamos comer algo, nos recomendaron el restaurante El Rincón de Gredos. Nos acercamos hasta allí pero el local se encontraba lleno por lo que acabamos aterrizando en el cercano hotel Garabatos. Afortunadamente en el hotel sí pudimos saciar nuestro apetito y sobre todo......nuestra sed.

Con el estómago lleno y el sol castigando sin piedad, decidimos que en ese momento la mejor opción era descansar un poco en la habitación con la esperanza de que bajara un poco la temperatura. Así lo hicimos hasta que pasadas las siete de la tarde salimos de nuevo al exterior.
Junto al hotel se extiende un amplio pinar que dispone de varias rutas senderistas y allí mismo, junto al parking, comienza una ruta que nos pareció la más adecuada para nuestra primera toma de contacto con la Sierra de Gredos

Además de permitirnos estirar las piernas, la senda discurre en su totalidad, bajo la agradable sombra que proporciona el tupido pinar que nos da cobijo.
Para nuestra sorpresa, la temperatura en el bosque era bastante agradable y no se hacía nada duro pasear a través de sus senderos. Durante poco más de una hora permanecimos recorriendo aquel bosque de pinos silvestres, algunos de ellos de soberbio porte, y que constituían el hogar de numerosas especies de pajarillos que amenizaban con sus cantos nuestro paseo. Alguna atrevida ardilla también se sumó a la comitiva en un paseo que no entraña ninguna dificultad y está al alcance de cualquiera.








Fue una breve pero agradable ruta que supuso nuestra primera toma de contacto con el paisaje de la Sierra de Gredos y tras la cual, volvimos a nuestra habitación para darnos una ducha antes de volver a salir para cenar algo.



Esta vez nos acercamos hasta Hoyos del Espino, una población más grande que Navarredonda y que contaba con más infraestructura que ésta. La temperatura comenzaba a ser soportable y nos tomamos unas cervezas en algunas de las agradables terrazas con vistas a la sierra antes de buscar un sitio para cenar algo antes de ir a dormir. Estábamos en Junio y era domingo por la noche, lo que significaba que la presencia turística era escasa y no había demasiados sitios para picar algo a esas horas.



Pero siempre se encuentra algún sitio. El bar el plantío nos preparó unas raciones que cubrieron perfectamente nuestras necesidades. La verdad es que con el calor, nuestro apetito tampoco era excesivo y nuestras necesidades se centraban más en reponer líquidos que en comer.
El día había llegado a su fin y era hora de volver a nuestra habitación para intentar descansar en condiciones antes de emprender la excursión que teníamos prevista para mañana.
Nuestro objetivo era hacer la ruta del Circo de Gredos y la Laguna Grande pero el calor nos hacía dudar de si seríamos capaces de hacer este recorrido mañana ya que las previsiones eran similares a las sufridas durante los últimos días.
De momento bajaríamos a desayunar a las 8 de la mañana, cuando comenzaba a servirse el desayuno, con la intención de comenzar la ruta lo antes posible.
Mañana haremos lo que podamos....