25 mayo 2017

Desde Délika a Maroño, un paisaje de ensueño.


Intentar hacer justicia con unas fotografías a la belleza natural de muchos enclaves, a menudo resulta  una tarea imposible.
A pesar de ser consciente de que en esta ocasión tampoco lo conseguiré, no puedo resistirme a intentar mediante este artículo, mostrar la espectacularidad de los paisajes que podremos admirar si decidimos recorrer las estrechas carreteras que unen las dos minúsculas localidades alavesas de Délika y Maroño.
Tanto una como otra tan sólo se tratan de dos pequeñas aldeas pertenecientes a los ayuntamientos de Amurrio y Respaldiza, respectivamente.
Son numerosas las rutas y senderos con diferentes niveles de dificultad que se pueden realizar a pie por toda esta zona pero en esta ocasión voy a centrarme en un sencillo recorrido a bordo de nuestro vehículo que por supuesto, también se puede realizar en bicicleta a lo largo de sus 17 kilómetros.
Ni que decir tiene que este pequeño recorrido puede alargarse perdiéndose entre las laberínticas carreteras que recorren los alrededores del pantano de Maroño y las pequeñas aldeas que se encuentran en sus inmediaciones. Puedo asegurar que te verás obligado a parar cada minuto para admirar el excepcional paisaje que te rodeará a cada paso.
Dejaremos para otra ocasión excursiones tan populares y sencillas como son:
  • el cañón de Délika
  • el mirador del cañón del Nervión
  • la virgen de la Antigua 

Como ya he dicho, en esta oportunidad daremos prioridad a aquellos que no les gusta, o que por cualquier razón no pueden caminar pero no están por ello dispuestos a renunciar a estos bellos parajes.


CUANDO VISITARLO



Es ésta una ruta a realizar en cualquier época del año aunque sería conveniente que el cielo no estuviera demasiado cubierto el día elegido  para poder admirar el paisaje en su máximo esplendor.
Dicho ésto, personalmente me quedaría con un soleado día de primavera o de otoño. 





DONDE COMER

Son numerosos los lugares para comer a lo largo de toda esta zona y no nos resultará difícil encontrar algún lugar que se ajuste a nuestras posibilidades ; incluso existen zonas habilitadas con parrillas y mesas donde podremos preparar nuestro almuerzo. Fuente de la Choza, Fuente de la Teta o La Muera, son zonas recreativas próximas a nuestra ruta.

Fuente de la Choza

Si buscamos restaurantes, será aconsejable reservar durante los fines de semana, sobre todo si el buen tiempo acompaña.
Además de los restaurantes que salpican la zona, Respaldiza y Orduña disponen de numerosos sitios para comer.
De los que conozco y para comer un sencillo pero agradable menú del día, podría recomendar el Restautante Hiria en Orduña, el Antojo en Respaldiza o la casa rural Guzurtegi en Maroño.

LA RUTA

Mi ruta comenzó en Délika, población a la que llegué desde Bilbao tras marcar la ruta en el GPS.
Como suele suceder algunas ocasiones, mi GPS me llevó por carreteras desconocidas por mí hasta ese momento pero que me descubrieron preciosas estampas.
Es primavera y las campas muestran un verdor rabioso salpicado de grandes rebaños de ovejas. 
Las espectaculares paredes rocosas de Sierra Salvada o Gorobel se encargan de poner el imponente telón de fondo al lugar.



Délika es el punto de partida para realizar la ruta que nos lleva a la parte inferior de la cascada del Nervión y nos acerca hasta las paredes de la Sierra de Gorobel.
A partir de ahora, la carretera discurrirá paralela a esa formidable pared calcárea atravesando verdes pastizales y frondosos bosques caducos.
Atravesaremos la localidad de Orduña y volveremos a situarnos a la derecha del paredón que marca la frontera con la meseta castellana.
La carretera es estrecha y sinuosa por lo que es recomendable circular despacio y no distraerse demasiado.


La pequeña localidad de Maroño con su idílico pantano pondrá fin a un corto pero memorable recorrido que no llega a los 20 kilómetros.
Si tienes la fortuna de visitarlo durante un día soleado, las vistas desde el extremo del embalse con las murallas de Gorobel reflejándose en sus aguas rodeadas de los verdes prados, es una imagen imposible de olvidar. 


Dar un pequeño paseo recorriendo los alrededores para terminar tomándote una cerveza en la terraza del Guzurtegi, o en su interior al calor de la chimenea de leña si es invierno, supondría el broche final perfecto a una inolvidable jornada.

Mapa de la Ruta  

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